Lunes, 10 de noviembre del 2025

Barómetro anual sobre hábitos de movilidad personal en entornos urbanos

1. Introducción

Las ciudades están en plena transformación. Cada día, millones de personas optan por alternativas de transporte más sostenibles y ágiles, alejándose del coche privado. La bicicleta y, más recientemente, los patinetes eléctricos se han convertido en símbolos de este cambio.

Pero ¿cómo usan realmente los ciudadanos estos vehículos? ¿Qué barreras encuentran? ¿Se sienten seguros? Con estas preguntas nace el Barómetro Anual del Observatorio YUP de Micromovilidad, un informe que analiza los hábitos de movilidad personal en entornos urbanos de España, basado en encuestas, datos oficiales y tendencias emergentes.

2. El auge de la micromovilidad

El uso de bicicletas y patinetes se ha consolidado en los últimos años. Según nuestras encuestas, 1 de cada 3 personas urbanas utiliza un vehículo de micromovilidad al menos una vez por semana, y un 11% lo hace a diario.

Los patinetes eléctricos destacan por su rápido crecimiento, con un aumento interanual cercano al 8%. La bicicleta, por su parte, mantiene un papel clave en ciudades medianas, donde las distancias cortas favorecen su adopción.

Este cambio responde a varios factores:

  • Rapidez en trayectos urbanos cortos (< 5 km).
  • Ahorro económico frente a coche o moto.
  • Flexibilidad para combinar ocio, trabajo y estudios.

3. Luces y sombras de la movilidad personal

Usos y motivaciones

La mayoría de desplazamientos en micromovilidad responden a tres grandes motivos: trabajo/estudios (43%), ocio (32%) y compras/trámites (21%). Existe, además, un patrón estacional: en primavera y verano la frecuencia aumenta hasta un 30%.

Percepción de seguridad

Aquí aparece el gran reto. Aunque más de la mitad de los usuarios frecuentes dicen sentirse seguros, la percepción cambia radicalmente entre quienes no la utilizan: 77% asegura no hacerlo por miedo a accidentes o robos. Las mujeres, especialmente en desplazamientos nocturnos, declaran niveles más altos de inseguridad.

Infraestructura insuficiente

El 73% de los encuestados cree que su ciudad no dispone de carriles bici protegidos suficientes, y un 71% considera inadecuados los aparcamientos seguros. La falta de infraestructuras adecuadas no solo frena la adopción, sino que genera frustración en quienes ya utilizan estos medios.

4. Tendencias demográficas

El perfil de quienes más utilizan la micromovilidad en España tiene un rasgo claro: la edad. Los jóvenes de entre 18 y 35 años concentran la mayor parte de los desplazamientos en bicicleta o patinete eléctrico, casi duplicando la frecuencia respecto a los mayores de 50 años. Esta diferencia refleja no solo una mayor predisposición de las generaciones jóvenes a probar nuevos modelos de movilidad, sino también su adaptación natural a soluciones rápidas y sostenibles en trayectos cortos.

La dimensión de la ciudad también juega un papel relevante. En las urbes medianas entre 100.000 y 500.000 habitantes la adopción de micromovilidad crece con más fuerza que en las grandes metrópolis. Menor congestión, distancias más cortas y más espacio disponible hacen que patinetes y bicicletas resulten especialmente competitivos frente al coche.

El nivel socioeconómico influye de forma moderada. Quienes disponen de mayores ingresos tienen más facilidad para adquirir un patinete eléctrico propio y contar con espacio seguro para almacenarlo. Sin embargo, las barreras de uso no son únicamente económicas: la falta de infraestructuras seguras, el miedo a los robos o la ausencia de normativa clara son factores que afectan a todos los perfiles por igual.

 

5. Qué significa para el futuro urbano

La fotografía que dibuja este barómetro es clara: la micromovilidad ya no es una moda pasajera, sino un elemento estructural de la movilidad urbana. Sin embargo, para que este cambio sea duradero, es imprescindible reforzar la seguridad, mejorar la infraestructura y crear confianza.

 

Implicaciones clave:

  • Los ayuntamientos deben multiplicar la red de carriles bici protegidos y habilitar aparcamientos inteligentes.
  • La normativa ha de ser clara, homogénea y acompañada de campañas de educación vial.
  • La colaboración público-privada es la vía más rápida para desplegar soluciones a gran escala.
  • Incentivos fiscales y ayudas pueden democratizar el acceso a bicicletas y patinetes eléctricos.


El Barómetro Anual del Observatorio YUP de Micromovilidad muestra una sociedad en plena transición. Las personas quieren moverse de manera
más sostenible, más económica y más ágil, pero reclaman seguridad e infraestructuras que estén a la altura.

Invertir en micromovilidad es invertir en ciudades más humanas. Si administraciones, empresas y ciudadanía suman esfuerzos, la bicicleta y el patinete no serán solo una alternativa, sino la base de una nueva cultura urbana.


Fuentes